«La denominación de origen para el cuchillo evitará la competencia desleal con piezas que no son de aquí»
En el año 1979, y con 28 años recién cumplidos, Eduardo Lastra se presentó a la Alcaldía de Taramundi y se convirtió en el primer alcalde de la democracia taramundesa. A excepción de un mandato que pasó como director del Instituto de Desarrollo Rural en el Principado, el resto del tiempo Lastra ha estado al frente de su municipio, donde ha impulsado proyectos como el de La Rectoral, que siguen siendo hoy un referente.
-¿En qué ha cambiado Taramundi en estos 30 años?
-Especialmente en infraestructuras. Hasta el año 82 aquí no teníamos luz eléctrica. En ese año conseguimos conectar a la red los principales núcleos y otros tuvieron que esperar hasta el 87 aproximadamente.
-El segundo cambio vital fue el desarrollo del turismo rural…
-Como he dicho, en 1982 no teníamos luz eléctrica y en el 86 ya disponíamos de un hotel de cuatro estrellas. Nos planteamos que había que hacer algo diferente y generar empleo, y un poco por casualidad surgió el tema del turismo.
-¿Los vecinos lo entendieron?
-Conseguimos una unanimidad total. Además, hubo que involucrar como accionistas para el proyecto a empresarios del concejo. Había que convencerles para que financiaran un proyecto que no sabíamos si iba a resultar. Hoy dicen que fue su mejor inversión.
-La Rectoral se convirtió en el motor turístico de la comarca.
-Y si me apuras también de Asturias. Ahora me llaman de todas partes, veintitrés años después, para que hable del proyecto. Creo que funcionó porque conseguimos sinergias entre la inversión privada y pública. Fue un proyecto increíble porque cambió la mentalidad de la gente y nos permitió darnos a conocer.
-¿Ese modelo mixto de gestión sigue siendo viable?
-Sí, y además creo que debería desarrollarse en otros ayuntamientos para potenciar la actividad económica. Nosotros seguimos en ello.
-Otro pilar de la economía de Taramundi es el cuchillo. ¿Cuál ha sido el mayor logro?
-Conseguir relevo generacional. Cuando llegué a la Alcaldía había artesanos, pero el sector estaba en proceso de desaparición y no había canales de comercialización. Hicimos cursos de formación y pusimos en marcha La Cuchillería, que hoy es un referente. Ahora mismo hay 22 personas trabajando en el sector y la mayoría son jóvenes.
-¿Es tan necesaria la anunciada denominación de origen para el cuchillo?
-Lo es para evitar la competencia desleal con cuchillos que no son de aquí y que no son de calidad.
-¿Cuáles son los problemas del municipio?
-La peor situación que padecemos ahora es el fortísimo abandono del campo. Si no se consigue frenar tendrá una incidencia negativa en el turismo, significaría que el entorno no se mantendría vivo. Creo que es el reto más complicado que tenemos en el medio plazo.
-¿Alguna solución?
-Hay pocas. La primera es que a la gente joven que vive de ello se le ofrezcan mejores servicios públicos para que el entorno rural sea atractivo. La otra parte va en el sentido de la valoración. Esa es la gran deuda de la ciudad con el medio rural, reconocer que es imprescindible que haya gente en el medio rural.
-¿Hace lo suficiente la administración central?
-Desgraciadamente el margen para hacer políticas en el medio rural está marcado por la Unión Europea, pero creo que se podrían hacer políticas más arriesgadas. La Ley de desarrollo rural sostenible debería aplicarse teniendo en cuenta que no es lo mismo la zona periurbana de Oviedo que los Oscos o la montaña de Tineo. Aunque todo sea rural no se puede meter todo en el mismo paquete. Eso me preocupa y creo que no se está haciendo bien porque así las ayudas serán desiguales. Si eso no se entiende así, mal futuro tenemos. Hay una oportunidad en la ley, pero debe desarrollarse bien.
-¿Cuál es el gran reto al que se enfrenta el concejo?
-Recuperar el sector primario y generar más actividad económica y lo más diversificada posible.
fuente/lne.es